Que difícil es encontrar palabras cuando intentas despersonalizar los afectos.
Acostumbraba mirar por la ventana para ver si algo en esa avenida cambiaba con el paso de los minutos, encontrar consuelo en grandes camiones que hacían temblar los cristales que apoyaban mi frente, era parte de mi ritual antes de dormir.
El sonido de los relojes que me acompañan en las largas noches de reflexión a veces me confunden mas. Conozco de memoria las manchas que existen, provocadas por la humedad en el techo. Muchas veces me levanté para prender la luz porque le tuve miedo a la oscuridad... Girar a la derecha junto a un suspiro desolando un recuerdo, y contemplar el color de la pared que alberga el aire protector del único espacio en el que hablo conmigo mismo.
Cuantas veces intenté caminar hasta el cofre de tesoros que solo yo conozco. Perdón que solo tu y yo conocemos.
Creé historias magníficas a través del tiempo y escribirte no se me hace difícil, asi que prefiero compartir esto de esta manera.
Bailas?...
A quien le importa si tengo o no frío?...
- Qué tal si bailamos?...
Ya no camino solo en mi amanecer... Ahora amanece siempre...
Hay un pequeño resplandor que me ayuda a superar el miedo, acompañado con notas musicales, grandes producciones poéticas y hasta insectos alados que ya no me asustan.
Los relojes de mi pared ahora ya no los escucho...
Parpadea delante de mi la petición de escribirte hoy... Pero hay algo que debes saber: lo voy haciendo desde hace un tiempo atrás.
Sabes qué es lo mejor?... No importa si hoy llovió, hubo sol o si hubo alguna pelea... Siempre hay y habrá algo que escribir.
Y al otro lado sabré que estás tu, quien sabe si disfrutando de leer los pensamientos que evoco o esperando encontrar algo mas interesante y a la vez entretenido. El encanto nunca fue mi fuerte... Pero ya no tengo miedo a la oscuridad.
Nada cambió en la avenida, pero ya no necesito verla!.
Buenas Noches... Y gracias!
Enviado desde mi dispositivo BlackBerry® de Entel
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