Aún te veo y no lo creo, descansas en un lugar que odiabas estar.
Qué tuvo que pasar para que este sea el momento en que se quebrantó mi ser al verte decaer?... Aún no encuentro la respuesta.
Recuerdo una persona de falda con un cabello abultado que llegaba del trabajo a cocinar, te he juzgado mal anteriormente porque aunque entiendo que hubo errores, ninguna equivocación tuviste al darme las herramientas para ser algo en la vida. Te he juzgado y lo lamento.
Al principio me enojé tanto que no paraba de culpar y reprochar, en parte me descuidé... aun no entiendo qué pasó.
Te veo tan fuerte y con tantas ganas de seguir simpatizando que aún sigo sin creer.
He peleado conmigo mismo para aceptarlo y ahora te veo descansando un cuerpo agotado pero aún lleno de vida. Qué gran disonancia! Verte aun llena de vida cuando la misma te arrebató una porción de ti!. Aun me encuentro perdido y eso creo que me hace entender que mientras estás aquí yo sigo en tus oraciones, como siempre estuve desde que nací, creo que por eso Dios siempre es bueno conmigo... porque hoy después de 37 años sigo siendo parte de tus oraciones.
Descuida, hiciste un gran trabajo y dedicaste tus años a darme lo que necesitaba para dejar de necesitar... pero no sabes como extraño el poder pelear con como se debe freír un huevo (lo que no sabes es que yo aprendí el secreto de la abuela!).
Mi arroz sabe como el tuyo! Pero extraño el poder seguir aprendiendo los secretos del asado en olla.
Te miro descansar y aún intento hacerte reír!
Gracias! Eres irreemplazable.
Dedicado a Vicky.
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